Patatas Bravas
Ingredientes (para 4 personas):
- 4 patatas medianas
- Aceite de oliva para freír
- Sal
Para la salsa brava:
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 1 cucharada de harina
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- ½ cucharadita de pimentón picante (al gusto)
- 200 ml de caldo de pollo o agua
- Sal y un chorrito de vinagre
Preparación:
- Pela las patatas, córtalas en dados grandes y fríelas en aceite caliente hasta que estén doradas. Escúrrelas sobre papel absorbente y salpimienta.
- Para la salsa: Calienta el aceite, añade la harina y remueve. Incorpora el pimentón, vierte el caldo y cocina hasta que espese. Añade sal y vinagre.
- Sirve las patatas calientes con la salsa brava por encima y un poco de alioli opcional.
Historia de las Patatas Bravas
Las patatas bravas son una de las tapas más icónicas y populares de la gastronomía española, conocidas por sus patatas fritas crujientes cubiertas con una salsa picante. Aunque hoy se encuentran en bares de todo el país (y del mundo), su origen se sitúa en Madrid, en la década de 1960.

Origen madrileño
Los expertos coinciden en que las patatas bravas nacieron en la capital española, probablemente en dos bares ya desaparecidos: Casa Pellico (en la calle Toledo) y La Casona (en la calle Echegaray). Estos locales empezaron a servirlas alrededor de 1960, causando largas colas entre los madrileños. La receta original era sencilla: patatas cortadas en trozos irregulares, fritas en aceite de oliva y acompañadas de una salsa picante a base de pimentón (dulce y picante), harina, caldo y especias, sin tomate (el color rojo provenía exclusivamente del pimentón de la Vera).
En 1959, Aurora Barranco registró la marca “Las Bravas” para su bar en el Pasaje del Gato, y popularizó aún más el nombre. Hoy, la cadena Las Bravas mantiene una salsa “patentada” que se considera una de las más fieles a la tradición.
Una de las primeras referencias escritas aparece en el libro Vivir en Madrid (1967) de Luis Carandell, quien las describe como “patatas fritas con salsa picante, como uno se imagina que los pobres comerían patatas”.
¿Por qué “bravas”?
El adjetivo “bravas” alude al carácter picante y atrevido de la salsa (bravo significa fiero, áspero o valiente en español). No hay una explicación única, pero refleja el “coraje” del sabor intenso.
Evolución y variaciones
Aunque madrileñas de nacimiento, las bravas se extendieron rápidamente por España en la posguerra, gracias a su sencillez y bajo coste. En otras regiones surgieron variantes:
- En Barcelona y Cataluña: suelen servirse con alioli (o “patatas mixtas/braviolis”), lo que suaviza el picante.
- En algunas zonas: incorporan tomate en la salsa, algo que los puristas madrileños rechazan.
Curiosidad: En 2008, la ONU incluyó las patatas bravas en un recopilatorio mundial de recetas con patata, reconociéndolas como plato típico español.
Hoy, las patatas bravas son un símbolo del tapeo español, con concursos anuales y bares legendarios como Docamar (desde 1963, famoso por su salsa secreta) o Las Bravas. ¡Una tapa humilde que conquistó el mundo!
¡Que aproveche! 🍟🌶️
